sábado, 17 de diciembre de 2011

H.j.s de .uta

H.j.s de .uta

Durante los últimos tres meses, las llamadas se volvieron incesantes, a las 8 de la mañana, al medio día, llamaban una y otra vez para recordar que se tenía una deuda pendiente y que había que cancelar la deuda.
Ya no solo llamaban al teléfono personal y al de casa sino también al trabajo, una y otra vez, cada día con lo mismo, pague su cuota. Los cobradores cada día eran más agresivos en su exigencia de pago.
En diciembre, el buen hombre junto su gratificación, dejo a sus hijos sin regalos navideños, fue a la famoso tienda donde tenía la deuda sin pagar y pidió que le calcularan el monto total de su deuda.
Le alcanzaron el importe, luego de hacer una cola de cuarenta minutos, con el importe total puesto en su estado de cuenta, fue al lugar de pagos allí tuvo que hacer otra cola de una hora y luego cancelo el monto, el cajero conto y recontó el dinero, luego de contarlo tres veces, uno a uno examino los billetes, no le importaban los cientos de personas en la cola.
Luego de cancelar el monto total de su deuda, otra vez saco un ticket de atención y espero a que le tocara el turno, cuando finalmente lo llamaron, el tipo de atención de la famoso tienda, le pregunto en qué lo podía atender mientras conversaba con su colega del costado sobre donde iba a pasar el fin de semana.
Él le indico que quería cancelar la tarjeta que había cancelado el importe total, solo en ese momento el empleado lo miro, dejo de conversa y se puso a ingresar los datos en la computadora.
Luego de un instante con todo la seguridad del empleado del cine de Larcomar, que no dejo entrar a un peruano cuzqueño al cine, exclamo, “ no se puede, tiene mora, en cancelar la deuda, eso es algo irregular, tiene que esperar el nuevo estado de cuenta”
El hombre lo miro fijamente pero acabo de cancelar toda mi deuda, porque no puedo cancelar la tarjeta.
El empleado ya retomando al conversación con su colega sin mirarlo exclamo “ ya le dije que no se puede es irregular, solo tiene que esperar su nuevo estado de cuenta y se acabo”
En hombre lo miro recordó tantas y tantas llamadas y exclamo: SON UNOS HIJOS DE PUTA. Fue como si la frase de golpe cortara el bullicio que existía, el silencio se hizo pesado, el empleado parecía aplastado al fondo de su escritorio, luego reacciono….. “ qué a dicho… exclamo…….. pero el hombre ya se había levantado del asiento y se marchaba. Nadie le quitaba de la cabeza que en ripley son unos hijos de puta y se fue repitiendo la frase mientras cruzaba toda la tienda rumbo a la salida.