miércoles, 6 de agosto de 2008

CRONICAS COTIDIANAS: LA INOCENCIA DE LOS NIÑOS

CRÓNICAS COTIDIANAS: LA INOCENCIA DE LOS NIÑOS
Mi hijita, tiene seis añitos, a veces se sale del cuadro, el otro día salio con su mamá y su tía a hacer compras, estaba algo mal del estomago, con gases bastante pesado, al punto que su tía no quiso llevarla pero al final fueron, cuando estaban en medio de una cola larga para pagar, mi hijita se lanza un pedo silencioso pero con alta carga destructiva, su tía siente el olor y ella antes de que su tía diga algo le grita: ¡ tía que roche, como huele, me estas desgraciando la vida con eso. No puedes esperarte, ya vamos a ir a la casa!.
La gente volteo a ver a la tía que no salía de su asombro y la vergüenza le cubrió el rostro, mi hijita muy campante se retiro de la cola y se puso a pedir unos chicles.

Mi hijito, tiene tres añitos, para algunas cosas tiene una media lengua difícil de entender, el otro día a las doce de la noche se puso a pedir ¡oya!, ¡papá oya!, ¡oya papá!, lo lleve a la cocina le enseñe las ollas y nada seguía repitiendo ¡oya papá! y se llevaba el dedo a la boca, como cuando pide comida pero hacia como si sorbiera agua en canita. y ya le estaba dando la pataleta con lo de ¡ oya ! y yo ya esta perdiendo al paciencia. Le pedí que me indicara que era ¡ oya !, fue a la cocina, miro donde estaban los tarros de leche evaporada. Pensé que era eso pero nada, a esas alturas ya gritaba ¡¡¡oya papá!!! y seguía sorbiendo, fue al repostero donde se guardan las menestras y señalo una bolsa de leche de soya. Quería tomar su vaso de leche de SOYA, antes de dormir y yo no le entendía.

A veces las cosas pasan y no entendemos su significado hasta que encontramos la luz que nos saca del vacío.