Temblores los de mis tiempos, solía escuchar decir a mi abuelita, cada vez que se hablaba de un sismo.
El temblor de ayer, me encontró muy bien ubicado en la platea del complejo de cines, CINEMAK, del Mega Plaza Lima Norte, estábamos viendo El Regreso del Todopoderoso, y la verdad es que no pensábamos abandonar la película pese al movimiento de butacas.
Que algo iba a suceder lo supe desde que salio el sol en pleno invierno, ese Sol era un engaño.
La película estaba en lo mejor, cuando todo empezó a temblar como gelatina bien cuajada, el movimiento era como un bamboleo de barca, al principio nadie se movió, cuando empezó la segunda ola de movimientos, allí si la gente empezó a abandonar sus butacas y se abrieron las puertas de emergencia, algunos, pocos, gritaban para que la gente continuara en sus asientos pero la mayoría ya caminaba rumbo a la puerta de salida y cuando salimos nos topamos con el verdadero terremoto de histeria colectiva. La gente salia corriendo de Saga Falabella, algunas mujeres se paraban y gritaban pidiendo ayuda y otras lloraban temblando, nuestro objetivo era la puerta de entrada al Centro Comercial, que ya empezaba a aglomerase, pensábamos en los niños que se habían quedado con la empleada. Al llegar a la calle tuvimos suerte un taxi, doblo por donde estamos caminando y se detuvo, no preguntamos precio, solo le indicamos la dirección, rápidamente tomo la Panamericana Norte y salio del atolladero que normalmente es la entrada al Mega Plaza, luego nos comentarían, que para salir de allí muchos necesitaron mas de 30 minutos por el atolladero que se armo, el taxi paro en el cruzo con la av. Izaguirre, donde esta el Metro de la Panamericana y como estamos sentados en los asientos de atraz, más de una persona se abalanzó sobre el taxi, pidiendo que los lleve, las puertas estaban con pestillo, vimos rostros desencajados por el pánico.
En el camino a casa, vimos que el sector por donde vivimos estaba sin luz, el taxista nos comentaba que el dio la vuelta frente a la puerta lateral del Mega Plaza porque había deja a unas chicas en el Peruano Norteamericano, donde la gente llegaba para recoger a sus hijos y vio como empezaban a arrebatar las carteras a las asustadas chicas.
Al llegar a casa encontramos a los chicos con la empleada, mi suegra y cuñada en la puerta de la casa, al preguntar como la habían pasado, nos comentaron que el mayor susto, fue la reacción de algunas personas que al ver el resplandor en el cielo se arrodillaron y exclamaban: DIOS MIO, DIOS MIO, APLACA TU IRA, YA, YA, LLEGO EL APOCALIPSIS, ARREPIENTANSE PECADORES y lo gritaban con tanta convicción que una persona se unió a ellos pidiendo perdón por sus pecados, la gritería asusto a los pequeños más que el terremoto.
Estuvimos un buen rato en la puerta y compramos velas para pasar la noche, allí nos dimos cuenta que no teníamos ni una linterna ni un radio a pilas y los celulares no servían y eso que eran de los últimos, con cámara, Internet, vídeo, televisión por cable y demás. La telefónica se llevaba de lejos las mayores mentadas de madre.
Mientras esperábamos en la incertidumbre, nos dimos cuenta que no estamos preparados para una emergencia de esa índole, convencidos que el celular no funcionaba, lo utilizamos como radio y allí no enteramos que la cosa fea estaba por el sur. Los comentarios en la calle eran sobre el resplandor y su significado, las señoras más devotas tenían dos interpretaciones, que era un anuncio del fin de los tiempos y la otra que decía que ese resplandor fue lo que salvo a Lima de la destrucción masiva, que solo lo vieron los limpios de corazón.
Apagamos la radio cuando escuchamos al mofletudo hablar que no había pasado nada, con el apego que él tiene a la verdad de seguro en algún lugar no queda nada en pie comente en voz alta.
Pasamos la noche practicamente en vela, esperando la nueva replica que no llego, ya había pasado una como a las 8.30 pm.
Al día siguiente en el trabajo, casi nadie tenia idea de la magnitud de los daños causados y algunos bromeaban con la comandante Pechito, sobre las replicas, -la comandante se paso pidiendo una replica de 15 minutos, con dos minutos de movimiento no pasa nada, para ella de 15 para arriba, ja, ja, ja. Bromeaban sin saber lo que había ocurrido en el sur del país.
Las noticias recién empezaron a llegar conforme el día avanzaba y todo indica que no existió una ayuda especializada y rápida en el lugar donde más personas fallecieron, la iglesia de Pisco.
Muchos opinaban que los chicos de la sub 17, luego del terremoto, seguro que clasifican a la segunda ronda del Mundial sub 17 de Correa. Al llegar en la tarde del jueves a casa comente lo de la sub 17 y que la historia era parecida a la del terremoto del 70, mi esposa me miro con cara de - a mi no me vengas con cuentos.
Explique que el terremoto del 70 y del 74 habían sido también fuertes pero que este había ganado en duración, que como era posible que no se acordara de esos terremotos y entonces ella comento: esos terremotos son de la época de tu abuelita, yo no había nacido como quieres que me acuerde. Me acorde de mi abuelita y de sus historias del terremoto del año 1940. si pues, el tiempo pasa...
El temblor de ayer, me encontró muy bien ubicado en la platea del complejo de cines, CINEMAK, del Mega Plaza Lima Norte, estábamos viendo El Regreso del Todopoderoso, y la verdad es que no pensábamos abandonar la película pese al movimiento de butacas.
Que algo iba a suceder lo supe desde que salio el sol en pleno invierno, ese Sol era un engaño.
La película estaba en lo mejor, cuando todo empezó a temblar como gelatina bien cuajada, el movimiento era como un bamboleo de barca, al principio nadie se movió, cuando empezó la segunda ola de movimientos, allí si la gente empezó a abandonar sus butacas y se abrieron las puertas de emergencia, algunos, pocos, gritaban para que la gente continuara en sus asientos pero la mayoría ya caminaba rumbo a la puerta de salida y cuando salimos nos topamos con el verdadero terremoto de histeria colectiva. La gente salia corriendo de Saga Falabella, algunas mujeres se paraban y gritaban pidiendo ayuda y otras lloraban temblando, nuestro objetivo era la puerta de entrada al Centro Comercial, que ya empezaba a aglomerase, pensábamos en los niños que se habían quedado con la empleada. Al llegar a la calle tuvimos suerte un taxi, doblo por donde estamos caminando y se detuvo, no preguntamos precio, solo le indicamos la dirección, rápidamente tomo la Panamericana Norte y salio del atolladero que normalmente es la entrada al Mega Plaza, luego nos comentarían, que para salir de allí muchos necesitaron mas de 30 minutos por el atolladero que se armo, el taxi paro en el cruzo con la av. Izaguirre, donde esta el Metro de la Panamericana y como estamos sentados en los asientos de atraz, más de una persona se abalanzó sobre el taxi, pidiendo que los lleve, las puertas estaban con pestillo, vimos rostros desencajados por el pánico.
En el camino a casa, vimos que el sector por donde vivimos estaba sin luz, el taxista nos comentaba que el dio la vuelta frente a la puerta lateral del Mega Plaza porque había deja a unas chicas en el Peruano Norteamericano, donde la gente llegaba para recoger a sus hijos y vio como empezaban a arrebatar las carteras a las asustadas chicas.
Al llegar a casa encontramos a los chicos con la empleada, mi suegra y cuñada en la puerta de la casa, al preguntar como la habían pasado, nos comentaron que el mayor susto, fue la reacción de algunas personas que al ver el resplandor en el cielo se arrodillaron y exclamaban: DIOS MIO, DIOS MIO, APLACA TU IRA, YA, YA, LLEGO EL APOCALIPSIS, ARREPIENTANSE PECADORES y lo gritaban con tanta convicción que una persona se unió a ellos pidiendo perdón por sus pecados, la gritería asusto a los pequeños más que el terremoto.
Estuvimos un buen rato en la puerta y compramos velas para pasar la noche, allí nos dimos cuenta que no teníamos ni una linterna ni un radio a pilas y los celulares no servían y eso que eran de los últimos, con cámara, Internet, vídeo, televisión por cable y demás. La telefónica se llevaba de lejos las mayores mentadas de madre.
Mientras esperábamos en la incertidumbre, nos dimos cuenta que no estamos preparados para una emergencia de esa índole, convencidos que el celular no funcionaba, lo utilizamos como radio y allí no enteramos que la cosa fea estaba por el sur. Los comentarios en la calle eran sobre el resplandor y su significado, las señoras más devotas tenían dos interpretaciones, que era un anuncio del fin de los tiempos y la otra que decía que ese resplandor fue lo que salvo a Lima de la destrucción masiva, que solo lo vieron los limpios de corazón.
Apagamos la radio cuando escuchamos al mofletudo hablar que no había pasado nada, con el apego que él tiene a la verdad de seguro en algún lugar no queda nada en pie comente en voz alta.
Pasamos la noche practicamente en vela, esperando la nueva replica que no llego, ya había pasado una como a las 8.30 pm.
Al día siguiente en el trabajo, casi nadie tenia idea de la magnitud de los daños causados y algunos bromeaban con la comandante Pechito, sobre las replicas, -la comandante se paso pidiendo una replica de 15 minutos, con dos minutos de movimiento no pasa nada, para ella de 15 para arriba, ja, ja, ja. Bromeaban sin saber lo que había ocurrido en el sur del país.
Las noticias recién empezaron a llegar conforme el día avanzaba y todo indica que no existió una ayuda especializada y rápida en el lugar donde más personas fallecieron, la iglesia de Pisco.
Muchos opinaban que los chicos de la sub 17, luego del terremoto, seguro que clasifican a la segunda ronda del Mundial sub 17 de Correa. Al llegar en la tarde del jueves a casa comente lo de la sub 17 y que la historia era parecida a la del terremoto del 70, mi esposa me miro con cara de - a mi no me vengas con cuentos.
Explique que el terremoto del 70 y del 74 habían sido también fuertes pero que este había ganado en duración, que como era posible que no se acordara de esos terremotos y entonces ella comento: esos terremotos son de la época de tu abuelita, yo no había nacido como quieres que me acuerde. Me acorde de mi abuelita y de sus historias del terremoto del año 1940. si pues, el tiempo pasa...











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